La gula no es un pecado

En junio estuve en Amatlán de Quetzalcóatl, un lugar abrazado por todos los verdes. Quizá digo lo anterior porque no conozco Australia, Nueva Zelanda, Costa Rica ni África. Para mí son verdes sorprendentes, sobre todo porque descubrí que tienen más luz desde que llegó Juan.

Juan es la persona que se quedó a vivir en mi córnea y que morirá conmigo. Y sí, fue maravilloso ver más, así de simple, más y con un esplendor que mi cerebro no conocía.

Juan

Cuando ando por allá me gusta ir a Tepoztlán y desayunar en Los colorines. Mal harían en perderse las quesadillas y los frijoles con queso. ¡Una delicia!

Colorines
¡Prueben la de queso y la de cuitlacoche!

El Pan Nuestro solía gustarme más. Tal vez porque platicaba con Patricia en la tiendita gourmet que se ve desde la calle principal de Tepoz. Hace poco pregunté por ella y me dijeron que había muerto.

Tomamos un café. El lugar me pareció cargado y un tanto cursi. Bonitas plantas. Dense una vuelta, nunca he comido ahí y puede que valga la pena.

Ya me contarán…

Disfruten de la comida, ¡es un placer! José Fuentes Mares, escritor chihuahuense, decía que comer era el acto más solemne de la vida cotidiana.

Se divertirían como enanos si leyeran su Nueva guía de descarriados.

http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Fuentes_Mares

http://ellegadodedionisios-miguelguzmanpered.blogspot.mx/2011/01/el-libro-nueva-guia-de-descarriados.html

Estamos en el siglo XXI y La Rochefoucauld no pasa de moda: “El comer es una necesidad, pero el comer inteligentemente es un arte”.

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