—Uy, uy, uy, ¡cómo pasa el tiempo!
Esta frase debe pronunciarse en todos los idiomas. ¿Cuántas veces la habremos pensado o verbalizado en nuestro recorrido? Sobre todo ahora que parece que el propósito de los adelantos tecnológicos es darnos una patada en el trasero para acelerar el paso por este “valle de lágrimas”.
Hace ya más de cuatro meses que las Perritas pisaron Nafplio (Nauplia), una ciudad de Grecia situada en el golfo de Argos. Dícese que su nombre deriva de Nauplio, hijo del olímpico Poseidón, dios del tridente y el caballo.
Nos despedimos de nuestra travesía en un restaurante con mesas al aire libre, sombrillas blancas y azules, bandera griega y vista a una llamativa plaza. Si tienen la oportunidad de visitar Nafplio, no se lo pierdan.
Además, sólo apoquinamos €10 por piocha.

http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADmbolo_del_euro
Ignoro si es una costumbre universal que los humanos expresemos nuestro absoluto contento gastronómico con el sonido mmmm, pero la estancia de las Perris en el comedor helénico sonaba así:
Bocado de musaka:
—Mmmmm…

Bocado de ensalada griega:
—Mmmmm…
Bocadón de Dolmades (Stuffed Vine/Grape Leaves):
—Mmmmm…

La Perrita menor se enamoró de este platillo, así que más valía entrarle con fe a un manjar que compartimos tres personas.
http://www.mygreekdish.com/recipe/greek-dolmades-recipe-stuffed-vine-leaves/
—Tenedorzaso de queso feta frito:
—Mmmmm…

—Cucharada de tzatziki para embadurnar el pan:
—Mmmmm…

http://es.wikipedia.org/wiki/Tzatziki
En el barco, que iba a media capacidad, había alimento como para hartar a una manada de bisontes desquiciados, pero lo interesante consistía en pisar tierra y buscar un lugarcito para hincarle el diente a la comida típica.
Soy una persona que se encanta y cuasi hipnotiza con nuevos sabores, olores, mezclas y colores. mis papilas gustativas siempre están ávidas de probar y mi ánima de ser conquistada por el placer de la mesa.
Cuando mi ánimo decae —no me refiero a la depresión— siempre me viene bien algún bocadito que sosiegue mi espíritu. Qué tino el de José Fuentes Mares al escribir que «[…] la gula es virtud que no sólo alegra y reconforta sino que vuelve tolerable la inminencia de la muerte”.
Por cierto, muchas de las fotos que ilustran los textos de este blog son de la autora.
Hasta la próxima.


