Huevo

Nada de publicaciones en mi blog, so pretexto de mis paranoicas negociaciones habitacionales (¡bravo!) y del viaje que mi padre y yo hicimos para visitar a mi hermana —ya abundaré en el tema— en la Capital Mundial del Ajo. Este mes llevo cuatro retazos, cinco con éste: un huevo absoluto.

Dejar de ser un huevo implica quebrar el cascarón (poner alas a las letras), batir la clara hasta sacar espuma (exprimirme, atreverme, soltarme) y convertir el redondo amarillo en un sol personal. Si algunas personas me favorecen con la lectura y sus comentarios, ¡fantástico!, aunque el ejercicio es p’a mí.

huevo

Hoy quería pasar por este espacio y sentir que sigo rondándolo.

Hasta pronto.