Un zafarrancho en el alma.
Lágrimas escurridizas en los ojos; pesadez en el cuello.
Una rosa amarilla en la mano izquierda; en la derecha un cuchillo.
Piedras amargas en el estómago.
En la mente un géiser atolondrado.
Frustración en el esqueleto; en los huesos carne con sabor a cardenal.
En los años culpa y recriminación.
Oxígeno con sabor a logro… revoloteando en el eterno cuarto de atrás.
