Un zafarrancho en el alma.
Lágrimas escurridizas en los ojos; pesadez en el cuello.
Una rosa amarilla en la mano izquierda; en la derecha un cuchillo.
Piedras amargas en el estómago.
En la mente un géiser atolondrado.
Frustración en el esqueleto; en los huesos carne con sabor a cardenal.
En los años culpa y recriminación.
Oxígeno con sabor a logro… revoloteando en el eterno cuarto de atrás.

No me gusto mucho 😦 Está muy triste.
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Tá fuerte. También hermoso. Menos mal que hay oxígeno aunque revolotee en el cuarto de atrás.
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Expresado el itacate, que te lleve de la sima a la cima.
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