En 2009 atravesé una mega crisis. Pensé que no la brincaba, porque me invadía esta sensación:
Huele a muerte. Por mi sangre corre un torrente de cenizas.
Huele a muerte. Sazonada con los ingredientes más podridos.
Estridente… Cualquiera que sea el círculo, éste es el Infierno. El tren tiene casi 15 carros más y se topó, de frente, con las llamas del infierno más frío, atroz, insoportable, desolador. La madre es una herida. El padre otra, profundas. Y el “retoño” está en el Infierno, el de todos y el de nadie.
Fin de noviembre.