Desaparecí ¡un año! Puedo mentir y decir que me eché un sabático, aunque la verdad es que decidí hacerme perdediza; un tanto por culpa y gracia de un trabajo sui generis, y otro a causa de conexiones cerebrales y redes neuronales intransigentes, oblicuas, escabrosas y hasta desenchufadas.
Pero heme aquí, la mesma, lista para embestir el 2018.