Opuestos

No hay burro que jale la carreta. No hay mañana con una puerta donde se lea «salida». Tampoco ánimo que dé para sonreír o hablar. Vaya, ni siquiera un sueño soñado que ose penetrar la densidad del negro.

Pero, de repente, poco a poco, con una lentitud insoportable, se abre una rendija, y resulta y sucede y pasa que la nube negra se ve menos espesa, que el día no es tan aciago, que la tenaza le da aire al cogote, que una cara amable no se finge y que, una vez más, se le gana la batalla a la vida muerta.

3 comentarios en “Opuestos

  1. Todas las noches, la bella Sherezade le contaba una historia al sultán, dejándola sin terminar y prometiendo el resultado para el día siguiente. Así que logró extender su vida y sobrevivir mil noches y muchos otros porque al final de la historia, vivieron juntos felices…

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