Revoltijo

¿Qué estado de ánimo predomina hoy? Es una mezcla de tristeza y desilusión. Digamos que la segunda es causa de la primera. Pero este sentimiento no nace de mis cavernas  melancólicas, sino de algo más palpable y concreto. También lo puedo llamar dolor, nada más que ahora sí sé de dónde viene.

Lo desesperante (diría que hasta enloquecedor) es no saber qué pasa cuando nos vamos de bruces al agujero negro, ¿no creen? Revoltijo de química cerebral, genética y personalidad, que en mi caso equivale a un revoltijo pernicioso. Y testarudo, y persistente… y proclive al «aquí me ‘repego’ contigo».

Respuesta

¿Que si el naufragio es definitivo? ¡No! De otra manera me vería impelida a cercenar el tiempo. Con un cuchillo, una soga, un arma de fuego, un bebedizo ponzoñoso… o la estufa y el letargo.

Mi tiempo sería una eternidad inhabitable. Repito: ¡no!

Linchamiento cerebral

Vuelvo a William Styron. Para él, la palabra melancolía se apegaba mucho más a la naturaleza del trastorno. ¿Depresión? Eso era un sustantivo «[…] empleado indistintamente para describir un bajón en la economía o una hondonada en el terreno». El término Brainstorm hablaba por sí mismo, dado que hacía alusión a un mal que se vive como «[…] una auténtica tempestad rugiente en el cerebro».

El cerebro no es más que una presa, y el espacio se torna abismal. No solo aloja pensamientos negativos, ideas suicidas y comportamientos obsesivos, sino tifones, maremotos, tormentas de arena, huracanes y cualquier artimaña que ponga en jaque a la masa de tejido nervioso encerrada en la cavidad craneal que los humanos percibimos como una bola con pelo.

Es más o menos así:

Está cayendo un aguacero. El paraguas es un adorno. Se está totalmente expuesto. Hazmerreír de truenos, relámpagos, automovilistas, niños, ciclistas, peatones, perros callejeros. Nada ni nadie repara en el ente que aún sobrevive a su naufragio.