La conciencia duele, cala. Lo fácil, lo llevadero, es vivir en Babia, evitar cuestionamientos que resquebrajan, aprovechar las distracciones que nos ofrece este vertiginoso paseo, habitar una burbuja de cristal donde solo hay que regar flores, ocuparse de tal manera que cuando llega la noche se mata cualquier pensamiento por el que se escurra un yo.
¿Quién quiere enfrentarse a sus monstruos, a sus demonios, a un túnel enterrado en el inconsciente? ¿Quién se atreve a adentrarse en los pasadizos más oscuros de su psique? Gracias a Freud sabemos que todos los días convivimos con un yo que no se parece a ninguno de nosotros, es decir, con una contundente falsedad.
Sí, la conciencia duele, pero también nos abre la puerta para conocer y comprender al verdadero yo. Ahí, frente a frente, el ser desdoblado esgrimirá el florete para decidir si se venda los ojos o se arriesga a batirse en lodo.
Uno de los temas que se trataron en la comida de ayer domingo. Lo de los demonios no lo entiendo o me hago menso. Explícamelo ora que nos veamos. Besos.
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Muy cierto Fer, la imagen como siempre excelente… felicidades
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Como me gusta lo que escribes y descubres. Desde la comida que disfrute tanto ayer, me pregunto a cada rato si me atrevo o no me atrevo,si me “ aburbujo “ o me enlodo y esa decisión se me presenta a cada rato y sea cual fuere, me da vida que disfrutar. Un beso
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