Por Paco

Como todos: regular, bueno y malo. De lo bueno, poco, y de lo #pinche, harto.

Cuando era chica, me caía gorda la caricatura del Coyote y el Correcaminos, creada por el animador Chuck Jones en 1949.

No importaba qué hiciera, Wile E. Coyote era siempre una víctima del chocante bipbip. Si no le explotaba el trinitrotolueno (TNT), se le veía atropellado, estampado por un pedrón o suspendido en el aire hasta darse cuenta de lo inminente de su caída.

Este 2019 viví en carne propia la suerte del Coyote. Me pasó por encima una aplanadora; por supuesto, marca Acme. Seis meses se me hicieron suspiro en la vorágine. Seis meses en los que aún me torturan la altivez y la carencia de escrúpulos.

Gran parte, eso sí, se debió al silencio; a un sshhhhhhhh cómplice, estúpido, poderoso, dantesco, inútil, desafiante, MORTAL.

Aquí, en tu estudio, que algún día fue mi cuarto, me regocijo con tus libros y con el persistente olor a puro. Vaya que te echo de menos.