Es 2024 y estoy encapotada. Calan más el frío y la nublazón; el desánimo me cruje en las entrañas; asoma la tristeza por resquicios sin ventilar; se inmiscuye el miedo, plantado en el horizonte con su ley furibunda; la soledad, azuzada por el pensamiento, aparece real.
Un día más.