En terapia

Le platico que sigo trabajando en eso. Sí, en It, como se llamó la novela de terror y best seller de Stephen King en los años ochenta.

—¿Y qué es lo peor que puede pasar?
—¿Lo peor?
—Sí, lo peor.
—Pues que no me lea nadie.
—¿Y?
—Y nada. No pasa nada. Ni me muero, ni se altera mi pH, ni me caen maldiciones, ni regreso a mi madre al planeta Tierra. ¡No pasa nada!
—¿Entonces?

¡Ajá!, pongo cara de #québrutacómopuedosertangüey

Para no hacer el cuento largo decido darle un sañudo codazo a mi compinche (el miedo) y subo (¿a dónde?), libero (¿de qué prisión?) mi blog (¿qué es un blog?).
—Ah —contesto—, es una madre que subes a internet… Va de nuez, son escritos y cosas (¿qué cosas?) de mi interés, que pongo en la red (¿qué es la red, una peli del Hombre Araña?), para intentar despertar tu interés en lo que a me gusta e interesa.
—¿Y si no son de mi interés?
—Pues ‘tons p’a que disientas, critiques, compartas tu punto de vista y comentes. ¿Quedó claro?

Así fue como nació Retazos de letras. Y punto.