¡Y dale!

Piiiiing: ¡un mensaje! Desconcierto: ¿de qué murió Bantú, si no de sobredosis (¿heroína?, ¿motica?, ¿coca?, ¿meta?)?

Un caso que a estas alturas sólo podrían esclarecer Sherlock Holmes, el padre Brown, Hercule Poirot, Charles Auguste Dupin o don Isidro Parodi.

Father Brown

Personajes ficticios. Aquí la puritita realidad hace añicos la ficción.

Sui generis

¡El chimpancé!, ¡el gorila!, ¡el bisonte americano!, ¡la elefanta! Igual que si se jugara a la lotería, nomás que en esta variante se petatean a la voz del Gritón.

lotería

Ya escribí que disto de pertenecer al grupo de los llamados “animalistas”, por ende, también estoy lejos de conocer las causas reales (oh, sospechosismo) de los decesos de Bantú, de Lio, de Maggie y del bóvido salvaje que no tenía nombre. Uno fue víctima de un paro cardiorrespiratorio; otro, previas convulsiones, bye bye birdie; a otra le recetaron una eutanasia porque cargaba con una osteoartritis crónica degenerativa, es decir, galopante, y una más se despidió del reino animal por «traumatismo de congéneres» (what??: hacer clic en liga) y problemas metabólicos.

http://www.excelsior.com.mx/comunidad/2016/07/15/1104914

Total, que los “animalitos”, como cariñosamente los llamó don Michelangelo Mancera (pronúnciese en italiano), más bien la sobrellevaban en una casa de reposo con visitantes anónimos incluidos: quiero decir que yacían (yacer de estar echado) y aguantaban vara mientras se agotaba, sin permanencia voluntaria, la obra «El último aliento».

Sí, señores, el zoológico geriátrico de Chapultepec en la Ciudad de México… ¿Pues así cómo? Uno va a un zoo para admirar especies fuertes, bellas, ágiles, inquietantes, simpáticas, exóticas, grandes, únicas. Si yo fuera dueña de un parque zoológico tendría que hacerme de un equipo de súper expertos, capacitados para lidiar con toda clase de especímenes —máxime la de los ANIMALAZOS—, gente que supiera qué medidas tomar cuando las bestezuelas caen en la categoría eufemística de “adultos en plenitud”, como de manera brillante bautizó Mr. Fox a los integrantes de la tercera, cuarta y hasta quinta edad. Los encargados tendrían que saber reaccionar cuando vomitan, copulan, enloquecen, se esconden, gritan o presentan síntomas diarreicos.

Hay de dos sopas: dar carpetazo a los parques geriátricos para animales o conseguir ejemplares en etapa juvenil, a fin de conservarlos, cuidarlos y admirarlos sin que se colapsen —caso de Liu— ante un hijo de vecino cuyo paseo dominical, más bien trágico, acaba siendo trending topic en las redes sociales.

 

Sangre fría

Crímenes, matanzas, cuerpos, cabezas, sesos, piernas; heridos y muertos por doquier: Alemania, México, Japón, Estados Unidos, Francia, Afganistán, Turquía…

En Polonia detuvieron a un iraquí porque lo agarraron con explosivos justo antes de que inicien las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ); en Brasil, a unos días de que se abra el telón de los Juegos Olímpicos, la gente está que se zurra ante la posibilidad de un ataque terrorista; aquí, en «mexiquito lindo», les dieron chicharrón a dos alcaldes en 48 horas; en Francia de plano dejaron a un cura normando sin su preciada  tête, ¡y los del Daesh (que no me oigan) lo grabaron!

sin_cabeza

https://sacandofotos.wordpress.com/

Por si se preguntan qué sigue; todo, porque ésta es sólo una probadita.

¡Ay!, y a mí que me quita el sueño Bantú: ¿lo habrán asesinado?

Bantú

Falta que le hagan una misa de cuerpo presente en la Basílica de Guadalupe, o que atiborren de rosas blancas el Palacio de Bellas Artes, o que los asistentes al zoológico de Chapultepec honren su memoria, in situ, atascándose de hojas, frutas, tallos y raíces, o, de perdis, que los culpables de su muerte gestionen los permisos para enterrarlo en el cementerio parisino de Père-Lachaise, donde su espíritu descansaría junto a los de Edith Piaf, Oscar Wilde, Marcel Proust, María Callas y Gustave Doré.

Y es que murió Bantú

gorila

El señor Jefe de Gobierno de la Ciudad de México ya «se pronunció» en torno al caso, la Comisión de Derechos Humanos capitalina (nótese que son «humanos») abrió una indagatoria, y los «animalistas» de la organización ambiental Gran Simio levantaron una consulta ciudadana.

Qué triste que ya no tenemos gorila, pero qué desgracia que éstas sean las notas que dan de qué hablar en el periódico Reforma (hoy, sección «Ciudad», pp. 1, 5).

Por favor, que hagan la necropsia y castiguen al o a los responsables; en el ínter, que se sigan solapando los desmanes, actos de violencia y delitos de los maestros que todos los días ponen en jaque a esta ordenada megalópolis.