La loca del cuarto de la casa

Rosa Montero y La loca de la casa. Mi primer audiolibro, que no podcast. Gocé cada minuto del relato. Claro, de repente me escapaba al mundo del ajetreo y la cotidianidad, así que había que volver atrás, cosa harto simple. Entonces jalaba mi atención para escuchar a la novelista en voz de Elsa Veiga, estupenda narradora, sapiente de ritmo, tono, pausas, subidas y bajadas.

Hubo clasificaciones diversas de escritores aventuradas por diferentes autores. Entre los mencionados, recuerdo a Italo Calvino, Mercè Rodoreda, Ana María Matute, Juan José Millás —uno de mis favoritos—, Joseph Conrad, León Tolstói y Stephen Vizinczey, entre muchos otros. Montero jamás olvidó el papel de las esposas de los «monstruos», algunos narcisistas y vanidosos en extremo, ni la gran literatura hilvanada por mujeres.

Lectora empedernida, devota de la capacidad de imaginar, de crear personajes y universos que borran a escritores y escritoras —antes no hubiera incluido esto del género—; mujer creativa enhebrando historias sin descanso, entre otras razones para conjurar la negrura del insomnio.

El título de la obra me recordó mis años de estudiante en Rhode Island, donde parte de lo mejor que me pasó fue leer a varias autoras españolas, como la mencionada Rodoreda, Carmen Laforet, Esther Tusquets y Carmen Martín Gaite, quien escondía a la loca de la casa en su cuarto de atrás. El cuarto de atrás, novelón que juega con la presencia y la irrupción del inconsciente, al que Montero llama subconsciente.

Confieso mi debilidad por lo español de España: películas, series, creadores, su manera de hablar y expresarse. Baste un botón de la estupenda Rosa Montero para cerrar este retazo: “Tal vez esté escribiendo este libro justamente para preguntar al fin qué sucedió. Tal vez en realidad todos los escritores escribamos para cauterizar con nuestras palabras los impensables e insoportables silencios de la infancia”.

Chapeau!

Solo un poco

Es verdad, hace mucho que no charlamos. Lo que no sé es si te gustaría charlar conmigo. Te echo de menos ―escapadas, risas, confesiones, juergas―, pero no quiero que te tropieces con este otro yo que me deja poco tiempo para ser objetivo. Mis despertares son una alarma que no puse, pero que escucho. Y cuando la escucho me hago el remolón hasta que una brizna de voluntad me saca de la cama. Entonces me obligo a desayunar ―imagínate, casi no de mi café― y a hacer lo que no puedo dejar de hacer. Si no lo hiciera sería mi ruina.

Conforme pasa el día me siento un poco mejor. ¿Cómo te lo explico? Hay más claridad y menos dudas. Mi cerebro se da el lujo de aceptar ideas benévolas. Y cuando llega la noche me siento bien porque sé que se acerca la hora de dormir ―por fortuna, duermo―, de escapar, de olvidar, de no pensar, de soñar, y tal vez hasta de morir un poco. ¿Eso me hace un necrófilo? ¿O acaso me juzgo con mucha severidad? Es posible, porque siempre lo he hecho.

Lo cierto es que tengo poca paciencia para zambullirme ―dicen que solo será un tiempo― en mi mar gris. ¡Es desesperante! ¿Sabes? Quisiera abrir una puerta y caminar por el Campo de trigo de Van Gogh. Pero hay cuervos, ¿verdad? ¿Ves?, acabo traicionándome porque para mí esos pájaros son de mal agüero.

Quiero que sepas que morir un poco es como sacar una bandera blanca y pedir una tregua. Pero morir morir, lo que se dice morir, no quiero. Espero la noche porque puedo ver flores en un balcón de Barcelona, porque el calor no me da frío, porque me descubro como soy, y porque quizá, en una de esas, me encuentre contigo para seguir charlando.

De pasadita (sin túnel)

Triste leer que «sólo en México» —y lo subrayan—, «sólo en México matan a dos secretarios de Gobernación y se fuga dos veces El Chapo»…

Monsieur Peña Nieto, como pavo real al presumir su captura, declaró a León Krauze que «sería imperdonable» que se volviera a escapar. Sí, señores, se tomarían las «debidas providencias».

http://mexico.cnn.com/nacional/2015/07/12/la-advertencia-de-pena-sobre-el-chapo-que-se-convirtio-en-realidad

El tiro por la culata, mejor que se encomiende a la divina Providencia; es mucho pedir, está en Francia con una «pléyade» de mexicans que fueron a dar un rol; de paso tun tun a ver la Torre Eiffel iluminada y a comprar uno que otro souvenir.

eiffel

Mexique: la traque d’ «El Chapo» Guzmán continue (Le Monde)

Mexican drug lord «El Chapo» Guzmán escapes from prison again (The Guardian)

La gran obra del Señor de los Túneles (El País)

Traficante Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán foge pela 2a vez no México (O Globo)

Stunning Escape of Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán Fuels Mexicans’ Cynicism (New York Times).

Desazón. Vergüenza. ¡Ficción! Superrealismo: el pan de cada día.

Hasta la próxima.