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No a la superstición, aunque tampoco a la mera coincidencia. En cuatro años —cada día que pasa resulta más atinado decir “parece que fue ayer”— sucedió un par de veces: la primera vacuna pal’ covid llegó en 25 de mayo de 2021, y la graduación del ingeniero mecánico Pablo C. Aveleyra ocurre el mismo 25 del cero cinco de dos mil veintitrés. Y precisamente ayer elegí un libro al azar para compartir un poema con Nora. Al paso me salió Pedro Salinas, escritor español de la Generación del 27, traductor de algunos volúmenes del tiempo que se le perdió a Marcel Proust.

En todo se inmiscuye el tiempo; por cierto, de manera bella y volátil en un Reló pintado: “Las dos y veinticinco [otro 25, apenas ayer]. Sí. Pero no aquí, no. / ¿En qué día serían / las dos y veinticinco esas, / en qué mundo serán / las dos y veinticinco, de qué año? / ¡Qué bien está esa hora / boba, suelta, volando / por los limbos del tiempo!”.

Dondequiera que pintes tu reló y con quienesquiera que transcurran tus horas, hoy es aún veinticinco.   

Raro…

Sí, José Alfredo, es un mundo raro. Quieres, pero te da miedo. Siempre lo deseaste y, como autómata, cierras el libro antes de leer la primera línea. Portazo a sentir, a vibrar, a crecer, ¡a vivir! Como un candado sin llave, una lancha sin remos, un helado sin cereza, una particella sin intérprete, un filósofo sin ideas y una zebra sin rayas.

Ese mundo raro salía del diafragma de Chavela, ronco y multiplicado por días, horas, minutos y segundos: raros.

Ni a las 7

Algo está pasando con la calidad de mi sueño, que solía ser buena. No me «repara», difícilmente alcanzo las 7 horas (6:15, 5:42, 6:31), y hoy de plano abrí el ojo a las 4 y cachito. ¡Es una mentada de madre!

Sin embargo, soy portadora de un cerebro alocado, latoso y mentecato. Se conecta con la realidad en cuestión de centésimas de segundo. Lo que para otros se traduce en mal humor, somnolencia, lentitud y por lo menos dos tazas de café, para mí es automático. Así que en la madrugada, cuando de plano no hay posibilidad de resolver gran cosa, empiezo a pensar en un futuro que no existe, pero que sí tortura.

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Así que colaboro (como diría un colombiano), me doy un relumbrón con la luz del celular y pongo un video en YouTube en el que leo SLEEP: You are your own universe, with your own ideas, your own creations. Inside you is a living soul that vibrates with the rest of your own galaxy.

Me encantaría que las ideas de mi universo no se colaran en mi sueño y que el alma que me habita vibrara un poquito más lento con el resto de mi galaxia.

Chale.