Olas

Hay personas que son auténticas olas; pueden elevar su hermosa cresta y brillar ante la mirada del sol para abrazar los cuerpos de los surfistas más audaces, o pueden subir, marearse y descender para arrasar con todo lo que hay a su paso.

olas

De cualquier manera son bellas y espectaculares, pero unas abren sus eternos brazos mientras se hincan con suavidad, y otras, a pesar de su manto blanquecino y espumoso, llevan la consigna de destruir, golpear, desquiciar, malherir y provocar un golpe mortal.

No son las olas que causan los tsunamis, son las eternas olas de los navegantes, de los marinos, de los legendarios vikingos, de los exploradores más osados… o las olas que asfixian, que rompen en la playa con todo su coraje, que arrojan cuerpos como si fueran basura.

A veces es cuestión de un leve guiño, de una fase lunar, de una esperanza maltrecha, de un deseo de seguir siendo un cúmulo de agua que se eleva para observar el mundo y sonreír y bajar con un sonido de viento hasta tocar la playa con una caricia de espuma para volver a subir y bajar, subir y bajar…

Las otras hacen un gesto de temor, oscuro, y a pesar de derramar lágrimas provocan el llanto de cada grano de arena iluminado por una muy tenue luz solar: olas que hacen volar puertas en mil pedazos, puertas que pudieron abrirse y que no son más que astillas astillando el cariño de quienes nos atrevemos a mirarlas.

«Ola» y adiós.

Más que ojos

Amanecí en un lugar hermoso, rodeada de verdor.

Un privilegio
Un privilegio

Acto seguido leí a Anna Astrom y aprendí que Sawu bona es la palabra que se usa para saludar a alguien en lengua zulú. Me enteré también de que dicho término significa te veo.

http://www.vidaanna.com/?p=2241

Niños zulúes
Niños zulúes

https://www.google.com.mx/webhp?sourceid=chrome- instant&ion=1&espv=2&ie=UTF-8#q=zulu  

Ver al otro dista de ser un mero ejercicio de voltear y constatar que frente a nosotros está una persona, verla implica reconocerla, respetarla, intentar ponerse en sus zapatos.

Estoy segura de que nuestros padres nos ayudan a enfrentar la cotidianidad si logran vernos y darnos las herramientas para construir nuestra propia mirada. No sé si me doy a entender, pero creo que sólo viendo a nuestro prójimo podemos hablar de amistad. El Diccionario de la lengua española la define así:

  1. f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.

—Eh, amigo, te veo, existes, y con mi mirada te cuido y te atiendo.

¿Es fácil ver al otro? ¡Para nada, y estoy dispuesta a debatirlo! Vamos por el mundo cual autómatas; todos, en mayor o menor medida, cargamos un costalito con algo de inseguridad, enojo, minusvalía, narcisismo, tristeza, envidia, egoísmo. Llevamos a cuestas una colación de inconsciencia.

Que sean menos, ¿no?
Que sean menos, ¿no?

Lo anterior no quiere decir que seamos unos monstruos ni que urja que nos caiga una cúpula que nos aísle como en Under The Dome.

¡Picada estoy!
¡Picada estoy!

https://www.google.com.mx/webhp?sourceid=chrome-instant&ion=1&espv=2&ie=UTF-8#q=under+the+dome

No me toca decir cómo —es un trabajo personal—, nada más confesar que soy una individua homínida que ha necesitado ser vista.

¡Sawu bona!

https://aprendizajeyorganizaciones.wordpress.com/2012/05/25/sawu-bona-te-veo/