Así las cosas

¿Realmente se puede ser Neurótico Anónimo? A mí no me convencen, y menos lo del anonimato, porque sucede que nuestros congéneres se dan cuenta de dónde nos aprieta la chancla. Acepto que quizá no todos tengan ojo pa’ la «neura», pero sí los que llevamos un rato de hacernos nudo.

Algunos tenemos rasgos de carácter obsesivos, otros tendemos a la depre, unos más son narcisos, a aquellos les da por la mitomanía, la que se sienta junto a ti en la oficina no puede subirse a un avión, a los de acullá los ataca la nictofobia, no faltarán los que evitan las fiestas infantiles porque son coulrofóbicos, ni los que simplemente huyen a la punta de un cerro porque padecen antropofobia.

Que no le digan, que no le cuenten. Neuróticos somos todos. La cosa se complica cuando la bestia que nos atrapa es la psicosis. Bye-bye reality!: Jesucristo le susurra a Pancho el del tendejón; Sonia es la mismísima Juana de Arco, quien, por cierto, estaba chalada, y don Artemio se hace llamar Marco Polo cuando narra sus peripecias con Kublai Kan, nieto de Gengis Kan.

Sólo una embarradita

Las famosas series. He visto pocas, sobre todo si tomo en cuenta que las producen como pan caliente.

Six Feet Under, una muerte peculiar para cada inicio de capítulo. La partida no avisa, señores, quizá da señales cuando se trata de una larga y tortuosa agonía. ¡Logré terminarla!

La reina del sur. También me la eché todita. Recomendación y préstamo de mi padre y su pareja.

Epitafios, con la gran Cecilia Roth, actriz argentina de cuya actuación disfruté por primera vez en Todo sobre mi madre, dirigida por Pedro Almodóvar. Picadísima y con cierto recelo, me gustan la adrenalina y el suspenso, aunque puedo asustarme.

Destellos de Bates Motel, serie basada en la cinta Psicosis (Psycho) de Alfred Hitchcock. Relación entre madre e hijo p’a poner los pelos de punta. Le seguiré la pista.

Breaking Bad, ¡clavadísima! Aproveché la renuncia a mi psychochamba de nueve años para dedicarle tiempo. Maestrín de escuela mediocre a quien acabé por odiar. Buenísima.

No sé si terminé la primera temporada de The Dome, pero también me piqué y quiero saber qué rayos va a pasar con el pueblo gringo «elegido» para quedar aislado del resto del mundo.

Ahora empiezo a adentrarme en el sutil ambiente carcelario de las presas de Orange is the New Black. Hay de tooodo, como en botica.

Last but not least, Isabel, recomendación de un par de queridas amigas que me tiene interesada en los desmadres y desmanes de la España del siglo XV (apenas voy en el sexto episodio).

Hasta aquí el tecleo con mi mano izquierda. Si lleva errores, les ruego corregirlos virtualmente 😉