Mi querida pasajera

Si alguien fue amor, Inés, corderito de mi madre y acicate de mi padre. Pequeña de risa fácil, punching bag de mi adolescencia, receptora silenciosa de mis besos y mis babas.

Fugaz tesoro de apenas seis años, el universo completo en un par de ojos grises y rasgados. Ahí, entre pestaña y pestaña, alentó sus sueños, pensamientos, deseos, alegrías y tristezas.

Hoy, si el cálculo parte del número 365, acumula 10,950 días. Pasajera volátil, fantasmal, un sueño casi impalpable que se esfumó en el hospital un 7 de febrero, solas mamá e hija.

Allá, aquí, acullá, dondequiera que sea, ¿están juntas? La pequeña a 30 años y la mayor a cerca de tres.

Sólo un recuerdo lejano trae a Inés de vuelta, pero estuvo, la amé y la introduje , tal vez a su pesar, en mis monstruos.

Mi hermana menor
Mi hermana menor

Frase_shelHasta aquí este 7.

Libros para siempre

La última vez que estuve en Barnes & Noble me topé con The Giving Tree, un libro de pasta dura y forro verde chillón colocado en un pequeño estante. Sin oponer resistencia volví a mi infancia y entré en mi cuarto.

La edad no cuenta para disfrutarlo
La edad no cuenta para disfrutarlo

Ese tesoro llegó a mis manos gracias a mi padre. Encerraba la generosidad, el amor, la soledad y el paso aplastante del tiempo.

Hubo una primera vez, seguida de varias, porque no me cansé de recrearlo, de revivirlo desde diferentes puntos de vista ni de admirar a Sheldon Silverstein, quien con palabras geniales y dibujos extraordinarios nos compartió su esencia.

—¿Cómo era Shel?
—Mira, si me enseñas esta foto te diría que fue pirata, científico, preso político, domador de leones en un circo o incluso monje tibetano, pero estoy cierta de que ese hombre calvo, barbado y bigotudo fue un tipo sensible, lleno de letras y garabatos, de poemas y trazos que regaló a niños y adultos.

El rostro de un ser pensante...
Gran rostro

http://www.shelsilverstein.com/about/#

Cuando trabajé en mi tesis sobre José Mauro de Vasconcelos (Mi planta de naranja lima) descubrí que se referían a su obra como «literatura infantil para adultos». Aquí también caben The Giving Tree y El Principito.

http://www.librosdelasteroide.com/-de-vasconcelos-jose-mauro

Hay textos que invariablemente penetrarán en nuestros más tiernos rincones de sonrisas, lágrimas, conquistas, dolores y escondrijos por los que hubiéramos preferido no pasar.

Hasta la próxima.

Aquí estamos tú y yo

Conservo esta imagen recurrente de cuando solía nadar en una de las albercas descubiertas del club: por más que amara —amo— la sensación de mi piel al contacto con el agua, durante el ir y venir nunca me abandonaba el futuro, lo que haría después de llegar a la meta de kilómetro o kilómetro y medio.

Delimitada por mi carril, me preguntaba el porqué de no poder vivir ese momento, mi presente, un tiempo en el que en realidad sólo había burbujas, brazadas, respiraciones, pataleo y vueltas de campana. También cercano a ese anhelo de presente eran los árboles, el viento, el muro de piedra, una que otra persona y el chapoteadero, los bultos que alcanzaba a ver, dados mis ojos y la velocidad.

Simplemente no estaba ahí, mi tiempo era otro tiempo, mi momento era de cristal, mis sentidos pasaban al absurdo plano de lo que no había sucedido.

Señores, respeto pero no creo en los libros de autoayuda, una lectura jamás sustituirá el arduo trabajo personal por saber quiénes somos, por descubrir la piel que nos envuelve, pero el título de este best seller me llegó en dos idiomas: El poder del ahora o The Power of Now, del maestro espiritual Eckhart Tolle.

Hoy les comparto un párrafo que debo esforzarme en recordar para abrazar mi presente. ¡Nada de ser una “iluminada”, sólo intento que mi tiempo no se escape sin que me dé cuenta!

«Toda la negatividad es causada por una acumulación de tiempo psicológico y por la negación del presente. La incomodidad, la ansiedad, el estrés, la preocupación —todas las formas del miedo— son causadas por exceso de futuro y demasiado poca presencia. La culpa, las lamentaciones, el resentimiento, las quejas, la tristeza, la amargura y todas las formas de falta de perdón son causadas por exceso de pasado y falta de presencia».

Viene a mi mente Moments of Being, de Virginia Woolf.

Hasta la próxima.

2015

Nos regala oportunidades, retos y, si todo va bien, otra vuelta de la Tierra alrededor del Sol.

Esta imagen me gustó y se las comparto.

365_días_2

http://angusandphil.tripod.com/page28.html

Es tan simple como la posibilidad de tener más tiempo y de hacernos conscientes de él.

Cuando éramos niñas, y luego adolescentes, mi papá solía leernos el 1° de enero, de G.K. Chesterton. Invariablemente poníamos cara de what, de ¿oootra vez? Y, por lo menos en mi caso, escuchaba con oídos que divagaban, que perdían el hilo para recorrer otros mundos.

Hoy lo cito, hoy miro la belleza de sus palabras, hoy, primer día del año, decido inocularles parte de la mirada del escritor y periodista británico:

«El objetivo de un Año Nuevo nada tiene que ver con que debiéramos tener un Año Nuevo. Consiste en que deberíamos tener una nueva alma y una nueva nariz, una nueva columna vertebral, orejas nuevas y ojos nuevos […]. El objeto de las definiciones frías y duras del tiempo […] es para despertar a la gente […] Hagamos propósitos de Año Nuevo, pero no solo buenos propósitos. También propósitos que nos hagan darnos cuenta de que tenemos pies y agradecerles (con una cortés reverencia) el que nos lleven cargando».