Todo pasa… y no queda

Uuuuuuuuu, hace años me hubiera arengado, forzado y, por qué no, lastimado.

Mi diagnóstico: carente de fuerza, voluntad, ánimo, juventud, vigor; en pocas palabras: not even a shitty egg!

Pero miren, después de la arrastrada que me pusieron el lunes pasado en el gimnasio —recordé viejos tiempos y disfruté el dolor del trabajo muscular—, ya soy capaz de conocer y aceptar mis limitaciones. En mi caso, «Di no a las drogas» (@jezucrihto) se traduce en: no más vuelos por los aires para rescatar pelotas (¡me encantaba!), no más patinaje bajo la lluvia (una delicia), no más levantamiento de pesas con Blancanieves y los siete enanos (libre interpretación).

drogas

Hoy mi cuerpo me manda señales de alerta y las acato, las acepto sin dramas ni recriminaciones. Hace tiempo habría sido lo más parecido a que se rompiera el hilo de Ariadna: “Dios, ¿por qué me abandona mi cuerpo?”; como si el Minotauro me resoplara en el cuello, como si Little Boy o Fat Man dejaran caer su inimaginable poderío atómico en el centro de mi vientre.

minotauro

Ese mismo lunes, me dije:

—Mira, hija (o güey, como quieran), ya no estás para estos trotes. ¿Otro quirofanazo? Nel, reinita: sé clemente con tu cuerpo.

Hoy me siento orgullosa de poder tomar esas decisiones sin ponerme los zapatos de la mujer víctima, de la mujer que ha ido quedándose atrás. Con esa misma madurez emocional (uuuuuóraleeee), y dado que mi genética me negó el 20/20, decidí no manejar de noche por parajes desconocidos.

Espero sortear mis encontronazos «limítrofes» de manera similar. En el ínter, después de casi tres años de vivir con una nueva córnea, he vuelto a sentir el abrazo del agua y el placer de jalar aire.

 

Más que ojos

Amanecí en un lugar hermoso, rodeada de verdor.

Un privilegio
Un privilegio

Acto seguido leí a Anna Astrom y aprendí que Sawu bona es la palabra que se usa para saludar a alguien en lengua zulú. Me enteré también de que dicho término significa te veo.

http://www.vidaanna.com/?p=2241

Niños zulúes
Niños zulúes

https://www.google.com.mx/webhp?sourceid=chrome- instant&ion=1&espv=2&ie=UTF-8#q=zulu  

Ver al otro dista de ser un mero ejercicio de voltear y constatar que frente a nosotros está una persona, verla implica reconocerla, respetarla, intentar ponerse en sus zapatos.

Estoy segura de que nuestros padres nos ayudan a enfrentar la cotidianidad si logran vernos y darnos las herramientas para construir nuestra propia mirada. No sé si me doy a entender, pero creo que sólo viendo a nuestro prójimo podemos hablar de amistad. El Diccionario de la lengua española la define así:

  1. f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.

—Eh, amigo, te veo, existes, y con mi mirada te cuido y te atiendo.

¿Es fácil ver al otro? ¡Para nada, y estoy dispuesta a debatirlo! Vamos por el mundo cual autómatas; todos, en mayor o menor medida, cargamos un costalito con algo de inseguridad, enojo, minusvalía, narcisismo, tristeza, envidia, egoísmo. Llevamos a cuestas una colación de inconsciencia.

Que sean menos, ¿no?
Que sean menos, ¿no?

Lo anterior no quiere decir que seamos unos monstruos ni que urja que nos caiga una cúpula que nos aísle como en Under The Dome.

¡Picada estoy!
¡Picada estoy!

https://www.google.com.mx/webhp?sourceid=chrome-instant&ion=1&espv=2&ie=UTF-8#q=under+the+dome

No me toca decir cómo —es un trabajo personal—, nada más confesar que soy una individua homínida que ha necesitado ser vista.

¡Sawu bona!

https://aprendizajeyorganizaciones.wordpress.com/2012/05/25/sawu-bona-te-veo/