Antes
—El túnel.
—¿De Sábato?, ¿el del pintor que mató a una fulana Iribarne?
—No, el del carpo.
—¿Cuál?
—Está en la muñeca.
—Ah.
Después
—¿Y puedo teclear?
—No.
—Ah.
Tic, tic, tic…
—¡Chin!
Paf, paf, paf…
—¡Me lleva!
Clac, clac, clac…
—Carajo.
Por más que quiera usar la mano izquierda para continuar con mis retazos, no está adiestrada, escribe a -1 por hora, comete 5 errores por segundo y le duele el cardenal fruto de la canalización.
Además, he aquí a una persona poco paciente (eufemismo).

Voy a hacer el esfuerzo —sirve que estimulo otros vericuetos de mi cerebro—, aunque seré breve.
En mi próxima cita sabré si puedo empezar a deshacer el teclado. Lo anterior sucede porque nunca entré a mis clases de mecanografía de la Prepa, me volé todas so pretexto de jugar voli.
Mi hermana roza las teclas, es tan sutil y hábil como mi abuela Pepa, en cambio yo golpeo las letras como si picara ojos a diestra y siniestra.
C’est la vie (de vida, no de ver…)

Fer, cuidate! Te extranamos!
Me gustaMe gusta
Abrazo, Patita
Me gustaMe gusta
Cuídate mucho! En lugar de teclear ve esta serie de Isabel La Católica que Vale mucho la pena. Va la liga al primer capítulo:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/isabel/isabel-capitulo-1/1522659/
Me gustaMe gusta
Seguí tu consejo, ¡ya me piqué!
Me gustaMe gusta
Cuida esa mano, no te desesperes, ok? Sigo siendo famosa en tus artículos!!! 🙂 yuppi!
Me gustaMe gusta