Agradecimiento

Gracias por el techo, por el cobijo, por el resguardo, por la protección; gracias por ser mi refugio durante diez años: refugio hermoso, pequeño, colorido, silencioso, amable, casi siempre iluminado por soles matutinos y vespertinos.

luz de sol

Aquí, en este cuarto piso, más imaginarios que reales, me acompañaron mi hermana y mis sobrinos, mi padre, mamá —enramada en albahaca que empieza a tirar sus hojas a causa de una entrometida plaga blancuzca—, e incluso mis queridos tíos Malis y Maruca.

También la cama, mesa, sillas y flores Van Gogh; la doble cara de Remedios Varo y su Mujer saliendo del psicoanalista, el macetón de barro con las sangrantes flores de Teresa.

Permití que entraran muy pocas personas: elegidas. Las hice parte del mundo que me aisló del zumbido del Distrito Federal —¿próxima Ciudad de México?— y de la inacabada amenaza externa.

Aquí, una vez cerrada la pesada puerta, he sido yo, despojada de máscaras, desnuda, capaz de respirar mi aire y no el de quienes forzosamente veo todos los días.

Puerta Sasso

Un verdadero hogar, suave, sin exabruptos de vecinos complicados, sin chillidos, escándalos ni faltas de respeto. Cuatro pisos diarios de escaleras para encontrar mi paz —montaña cuando cargo las bolsas del súper en un solo viaje— y resguardar mi corazón.

Gracias pues, Giovanni Sassoferrato —por si no saben, fue un pintor italiano del XVII—, por algodonar mis miedos, atestiguar mis alegrías, acompañar mi amor y mis logros durante poco más de 3,650 días.

Sassoferrato

Hasta pronto.

6 comentarios en “Agradecimiento

  1. Muy, muy padre!! Y yo me siento muy orgullosa de haber sido una de esas personas elegidas. Es un lugar muy lindo. Siempre que voy respiro mucha paz!! También lo extrañaré!!

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  2. Lloré. Sasso atesora también 9 años y medio de mi vida y la oportunidad de encontrar lo más lindo que me ha pasado y de aprender a compartir. Fue mi casa, muchas veces más que la propia, lugar de alegrías, lágrimas, amaneceres, lecturas, dietas y muchas horas de descanso en un sillón amarillo. Todo llega cuando debe de llegar. Lo nuevo sólo puede ser mejor!

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  3. Creo que escribí lo siguiente, pero no funcionó.
    ¡Gracias por tener tus recuerdos a flor de piel! ¡Gracias por mantener vivo todo lo que vale la pena!
    ¡Gracias por ser mi hija!

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  4. ¡Guau!, me quedo SIN PALABRAS después de leer los comentarios del Pato (por cierto, yo dije primero lo de los sentimientos), de la Trex, y de la Marcia. Sé que es difícil dejar un lugar querido, y ahora tendrás uno propio, todavía más querido. Llevarás contigo siempre las memorias de tu primer hogar, que decoraste tan lindo y con tanto amor. ¡Yo también participé en la decoración y ya me muero por empezar a ponerle florecitas y olanes a tu nueva casa.
    Y también yo agradezco haber estado ahí presente, y quiero mucho a ese departamento por haberte cuidado tan bien, y por haberme recibido varias veces con tanta alegría y entusiasmo.

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