Mejor con música

Poco importa que ya no estén en mi vida; el hecho es que a algunas personas las asocio con música o canciones muy específicas. Y si las recuerdo es porque en su momento fueron (son) significativas, porque hay una rola o un cantante que me las trae de regreso, que me imprime su huella. La música es y ha sido compañera esencial en mi crecimiento, en las distintas etapas de mi transcurrir.

Cuando mi hermana y yo éramos niñas, mi papá nos pegaba un alarido para que bajáramos a escuchar música; no faltaron los tríos yucatecos, la clásica —la de sus hijas le chocaba, éramos unas niñas malinchistas adoradoras del «ruido»— , Pablo Abraira —¿de dónde habría sacado el disco?—, Simon & Garfunkel, e incluso Tommy, la ópera rock que me dejaba pensando por qué sí Captain Walker y no Supertramp, Air Supply ni Asia.

Ayer, por ejemplo, me acordé de alguien de la escuela cuando mi iPod reprodujo «Es por amor», de Git; gracias a esa persona conocí a Rosana e incluso a la Banda El Recodo, con la que de plano no pude.

el recodo

El «C’est ci bon» paladeado con Mireille Mathieu es el econtronazo con un amor efímero y engañoso; «What’s up», interpretada por 4 Non Blondes, es el chavo más querido de mi juventud, el cuate que me podía robar un «sí»; Marc Anthony, Olga Tañón, Nelly Furtado y la mismísima Celine Dion son mi estancia en Rhode Island, el recuerdo de mi roommate, una mujer neoyorquina de ascendencia dominicana y puertorriqueña —¿se imaginan el ritmazo?— a quien atesoro en mi memoria; Filippa Giordano, Miguel Bosé y «She», de Elvis Costello, trazas de algún cumpleaños y de un cariño lleno de altibajos; Mercedes Sosa es una buena ex amiga que viajó por Europa y le robó dátiles a las palmeras de un kibutz; «Sinsentido», de Bebe, se convirtió en mi madre: «Ay, cuerpo, cuerpecito mío, qué caña te he metío en estos años»… «Short Dick Man» es Acapulco y el medio «reven» de tres universitarias; Lila Downs y su prodigiosa voz es Cumbre Tajín, con todo y flirteo subrepticio.

Mi hermana es toda mi música, la otra protagonista de los bailecitos ridículos de cuando decidíamos ser ermitañas y deambular al ritmo de los ochenta con nuestros lentes de fondo de botella. Paula era orgullo e ilusión porque yo era su proveedora:

fondo de botella

—Oye, quiero que me grabes algo de Erasure, de Elton John, de Journey, de Heart, de Laura Branigan y de Men at Work.

—¿Cassette de 60, de 90 o de 120?

—No, hija, de 60, pa’ que me grabes más.

—Güey, pero checa, también tengo esto… ¿Te gusta?

¡Fantásticos recuerdos! Ahora… con mi Mejor música a otra parte.

2 comentarios en “Mejor con música

  1. No bueno y ahora yo estoy aprendiendo de todo ese conocimiento de la música. Me consta que sabes un buen!! Felicidades Fer! Es muy padre todo este rollo!!

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  2. Ayyyyyyyyyy, me encantó, me fascinó y me trajo muy buenos recuerdos. Aunque para mí no son recuerdos del pasado porque todavía sigo esperando más música. Ahorita sigo con los mismos hábitos, solo que ahora son mis hijos los que me pasan la música que yo no encuentro por mí misma. Arbol que nace torcido o más bien consentido y echado a perder por su hermana mayor (la mega conocedora de música), nunca su rama endereza. ¡Y ese perrito (o más bien perrita) está genial! ¡Son mis lentes!!! ¡Soy yo!

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