Frente a la computadora. A mi derecha una lámpara de vidrio transparente rellena de piedras de distintas formas. A mi izquierda una rosa que percibo color fucsia. También a la izquierda, pero ya torciéndome el cuello, una pintura de París con las farolas nocturnas escupiendo luz dentro del Sena.
Y atrás, ¡detrás de mí!, el imponente cuadro del Cristo, oscuro y lúgubre, que me impulsaba a subir la primera parte de la escalera a todo vapor.
Me estoy viendo volar, cabeza gacha, ojos furtivos, para evitar la mirada profunda y penetrante de un hombre pálido, clavado en una cruz y rodeado del negro más negro que contrasta con la luz de las farolas escupiendo en el Sena.
Eso!!! aunque sean cortitos, sigue escribiendo tus retazos todos los días. A mí me encanta leerlos. Yo estoy sentada junto a un equipo de pesas, un sillón verde en el que todos se duermen (incluyendo mi hermana), y mi compu está en un escritorito rosa de Sofía. Aquí no hay nada de cuadros finos, pero eso sí, hay muchas flores. ¿Cuándo regresas?
Me gustaMe gusta
Menos mal que hay luz de farolas.
Me gustaMe gusta