Dolor, San José… y algo de cabaret

Hoy se cumplen seis semanas de mi cirugía de hombro. Adiós cabestrillo, incluso durante la noche. El domingo 17 experimenté uno de los dolores más agudos de mi existencia, y eso que mi tolerancia al dolor es muy alta. Mi brazo derecho, con todo y dedo medio, hicieron alarde de su nada sutil presencia, clavándome un potentísimo aguijón desde el acromion, en la subida al cuello, hasta el codo, el antebrazo y la mano.  

Hoy, también, cuento 12 años de la partida de mi mamá, Mónica Josefina, en el día de su santo. Qué forma de retirarse: digna, tranquila y con una sonrisa que aceptaba la otredad, mientras la morfina le caracoleaba por un cuerpo exhausto.   

Les comparto tres de mis disímiles entretenimientos:

Escuché los 65 episodios de “Camino equivocado”, un podcast radionovela del que no me pude despegar. Casi desde el inicio tomé partido, así que el enganche funcionó a las mil maravillas; una serie y dos audiolibros protagonizados por RuPaul, un tipo hacedor, optimista, sensible e inteligente, quien se valió del mundo del Drag para enfrentar sus no pocos fantasmas, con sentido del humor y alegría; Sándor Márai y sus Diarios (1984-1989). Escritor húngaro exiliado a Estados Unidos. A los 88 años se dio un balazo en la sien: “Estoy esperando el llamamiento a filas; no me doy prisa, pero tampoco quiero aplazar nada por culpa de mis dudas. Ha llegado la hora”.                 

Hasta la próxima.

6 comentarios en “Dolor, San José… y algo de cabaret

  1. Espero que ese hombro derecho este mucho mejor y muy pronto recuperes la movilidad completa.

    Y hablando de disímiles entretenimientos, por azares de la vida realice unas reconexiones neuronales con parte de mi primera infancia. Al intentar encontrar datos, en un archivo sobre mi intra biografía, encontré que una muy atractiva e intelectual Fernanda, me hizo el honor de acompañarme a una boda el 19 de marzo de 1994. Al término de la misma, la dejé en una casa de descanso en un bello poblado, cerca de Tepotzotlán, Morelos.

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    1. ¡Guau, 1994! Sí, en Amatlán, Morelos. Qué padre revisitar ese archivo sobre tu intrabiografía. El resultado es una Fernanda que intenta traerlo a la memoria… y no lo logra.
      Gracias por los buenos deseos, por escribir y por emocionarme con un acontecimiento de hace 30 años.
      Un abrazo.

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  2. Y de pronto, la re-conexión neuronal me lleva a tu casa en un día cualquiera, deleitándome con una de las más ricas sopas de tomate 🍅 que he probado. ¡Que bonitos tiempos aquellos!

    Espero que pronto puedas traer a la memoria, y mejor aun escribir, aquellos acontecimientos que requieran ser sanados. El autoconocimiento me ha servido mucho en mi proceso de despertar espiritual. Es curioso como funciona la mente y los sentimientos que puede despertar un recuerdo. Se dice que una biografía es todo lo que ocurre en la secuencia de eventos externos, que se pueden documentar, filmar, fotografiar o incluso guardar en video. El reto de la intrabiografía es poder plasmar por escrito aquellos pensamientos, sentimientos y emociones que estabas experimentando durante específicos eventos de la vida.  O como dice el maestro, escribir lo estaba ocurriendo en nuestro escenario interno de conciencia, tu más profunda y significativa realidad; medito: me-edito…….

    Lo que uno hace uno hace para intentar poder hablar de alma a alma……

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    1. Sopa de tomate, ¡mi favorita!
      Vaya que andas por los caminos semiológicos de Alfonso: los destilas. Hablas del autoconocimiento. Considero que no hay nada más importante y valioso que conocerse a uno mismo y conquistar la conciencia. Duele, pero vale la pena.
      Para mí es una forma de vida en la que cada momento es propicio para ponerlo en práctica.
      Llegué al curso 6 (de hecho, soy generación pandemia); los disfruté mucho, dado que sirvieron de complemento al trabajo personal que inicié siendo niña. Y sí, se trata de tener la capacidad y de crear el espacio para poder editarnos, pulirnos, modificarnos, hacernos mejores personas.
      Como diría ARS, trascender al mero actante biológico y a la glándula del heptagrama que nos rige.
      Hablar de alma a alma… gran satisfacción.

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  3. ¡Que envida haber iniciado este curioso recorrido siendo niña! Parece que me llevas años luz. Comencé de una manera muy curiosa, a principios del 2016, cuando trasciende el último hermano de mi mamá. Por azares del destino estaba enclaustrado por una influenza y lo único que pude hacer fue escribir sobre él. Grande fue mi sorpresa al darme cuenta que más bien era un recuento de mi vida con él, así como de algunas anécdotas familiares, como cuando huyó, a los 16 años de casa de la abuela, para irse a vivir con una señora divorciada con tres hijos.

    Y dos años después, me llevaron a tirabuzón, al curso I de semiología a principios del 2018. Todo una experiencia y un gran redescubrimiento.

    Y la pandemia me trajo de regalo a varios autores, desde Deepak Chopra y Jos Dispenza hasta Lain García Calvo. Hoy estoy leyendo El curso de milagros Líder clariconectado de Tania Karam.

    En fin, todo un cocktail por el simple deseo de expandir la conciencia.

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