Susurro inteligible

No es que prefiera otear la vida desde una calesa, esperar a que una carta urgente tarde dos meses en llegar a su destino ni pasar temporadas de recreo en el pueblo de San Jacinto Tenanitla. Tampoco estaría muy puesta para ordeñar dos vacas ni corretear pollos.

Avances de todo tipo y a gran velocidad, con el pie obsesionado por pegarse al acelerador. En la era de la instantaneidad nos asolan clics, wassaps, corazoncitos, tuits y retuits, palomitas azules, «última vez hoy a las…», videos, audífonos; paradójicamente, la desconexión.

Con todo y a pesar de tamaña marejada, aún existe la simplicidad, donde lo simple es lo importante: mirar amaneceres y beber atardeceres; calentarse con fuego y limpiarse con agua fresca; comer y beber lo que procuran tierra, árboles, plantas y animales; caminar a cielo abierto y dormir con los huesos; amar con sencillez y desdentar sonrisas.

Y es que la vida tiene candor. Nada hay más sincero y gustoso que rescatarlos, cuidarlos y crecerlos. Y ellos corresponden con la trompa, los ojos, las orejas, la cercanía, el juego, los baños con papás y niños. Porque se vuelven sus hijos, su razón de ser, su motivo para despertar y aliciente para sosegar el futuro.

Es sólo un momento que en compañía se torna arte. Aprendizaje que llena la felicidad tribal. Ya recobró algo de fuerza. Ahora bebe leche. Corre y se entretiene con una pelota. Come bien con su trompa prensil. Abraza y se deja caer suavecito junto a su amá. La mirada expresa dulzura que podría ser lágrimas.

La foto de unos recién casados con dos orgullosos proboscidios como prole.   

Ups, ¡una notificación de wassap! Hasta la próxima.   

And blood

Premenstrual dysphoric disorder. How many things have been dysphoric? In almost 53 years, need memory, concentration and consciousness to count them. Was relieved when diagnosed. Sadness and loss of interest, but not depression. Anxiety. Muscle and joint pain. Overthinking, worrying and obsessing in future tense.

Where is the moment, the so called here and now? Breathing helps. Doing helps. Hormones are doom crazy, but body still works. Mind can be trapped, but experience might save.

Burning eyes and a slice of disappointment. Immersion under ice could perhaps stop ANTs. Blood.

Not at present? Tomorrow… wounded. Never give up.

¿En boca cerrada no entran moscas?

Shhhhhh… Laargo, osado. Silencio que, tarde o temprano, me llevaría a cargar con la culpa. Pero, ¿acaso me importa? He vivido aquí casi 20 años, y solo lo convertí en «todos los hombres de mi vida». Mi protector, mi modelo, mi guía, mi tutor, mi títere, mi cómplice. Puede ser que hasta mi amante, pero eso nadie, nunca (o eso creo), podrá probarlo.

Me envalentonaron mis celos, envidia y rencor de tanto tiempo, así que no nada más decidí jugármela, sino ocultárselo y tirarle mierda, toda la que pudiera y con quien se dejara. Y sí, hubo quien me la compró. Me sentí poderosa y muy astuta cuando desafié el amor fraterno. Mi objetivo era embarrarla, calumniarla, hacerle daño.

Me salió el tiro por la culata. La Muerte me quitó a la persona más querida y manipulada por mí (¿eso, se llamará amor?). ¿Por qué, si yo misma dije que lo veía diferente, decidí cerrar la boca? Porque pensé que me vengaría; porque se lo arrancaría a Ella; porque creí que podía controlar las cosas; porque me sentí lo que jamás pude ser para mí misma: una diosa, pero una diosa rota y maltrecha, llena de gatos en la panza, de inseguridades, de odio, de cizaña, de complejos.

Cuánto mal hace cargar con todito lo que nos arrastra del pescuezo; cuánto dolor enquistado; cuánto muñeco de trapo mutilado por una supuesta huella de abandono. Hipócrita, manipuladora, engreída, egoísta, ingrata, grosera… Tengo el futuro que inventé ―fresca, dulce, coqueta, tierna, cariñosa, pura: una hoja en blanco… ¿me quedará tan grande como esas dos décadas?

Por eso

Por más que uno le insinuara que no tenían nada de bello ―igual sí de bueno y útil―, seguía estrenando camisones «sexis». Telas súper delgadas, con algún estampado, que le llegaban arriba de las rodillas. Lo peor es que combinaba esas abominables telitas con unos calcetines como de peluche que se ponía para que no se le vieran sus patas de chichicuilote. Era inútil decirle: «Tápate tantito, ¿no ves que va a subir el señor del gas?». Ella pelaba sus ojos de capulín, se acomodaba en su sillón, cruzaba sus patitas y se alistaba para recibir a su proveedor de gas para su tanque de oxígeno. Ah, fumar al lado del cilindro también le venía guango. Quizá porque tenía la certeza de que la muerte la rondaba en todo momento. Y  créanme, estaba preparada. Empezó a morirse un viernes, precisamente el día en que me anunciaron que se había vestido y que se veía muy guapa. Subí a verla. Bastó con mirarla a los ojos para saber que se me iba. Respeté su decisión de querer morir en su casa: nada de tubos, jeringas, sueros, oxígeno, mangueras ni terapias intensivas. Lo más impresionante fue que nunca tuvo miedo. ¿Quién era?, ¿por qué sonrió justo cuando sabía que el futuro se esfumaba? Creo que por eso.

Nada

Hoy, de plano, no sé qué escribir. Ya pensé en una niña llorona, en un pingüino nostálgico, en un verso de César Vallejo, en una pared amarilla, en mi hermana, en la casa de mi infancia, en una tía que acaba de morirse muy sola, en el paso del tiempo, en el amor (¿será?), en el futuro (que no existe), en que tal vez me gustaría no ser yo, en que hay reencuentros que nos devuelven cachos de nuestra historia, en mi compromiso de sillón a sillón. Por este último me obligué a subir las escaleras de caracol, a sentarme frente a la computadora y a teclear… casi lo que fuera.

Ahora entiendo por qué les puse retazos a estos fragmentos de vida que se quedan sin aliento.

Ni a las 7

Algo está pasando con la calidad de mi sueño, que solía ser buena. No me «repara», difícilmente alcanzo las 7 horas (6:15, 5:42, 6:31), y hoy de plano abrí el ojo a las 4 y cachito. ¡Es una mentada de madre!

Sin embargo, soy portadora de un cerebro alocado, latoso y mentecato. Se conecta con la realidad en cuestión de centésimas de segundo. Lo que para otros se traduce en mal humor, somnolencia, lentitud y por lo menos dos tazas de café, para mí es automático. Así que en la madrugada, cuando de plano no hay posibilidad de resolver gran cosa, empiezo a pensar en un futuro que no existe, pero que sí tortura.

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Así que colaboro (como diría un colombiano), me doy un relumbrón con la luz del celular y pongo un video en YouTube en el que leo SLEEP: You are your own universe, with your own ideas, your own creations. Inside you is a living soul that vibrates with the rest of your own galaxy.

Me encantaría que las ideas de mi universo no se colaran en mi sueño y que el alma que me habita vibrara un poquito más lento con el resto de mi galaxia.

Chale.

Mis porqués

Caray, qué trabajo me ha costado entender (¿habrá quien me diga que mejor ni lo intente?) las abismales diferencias entre los seres humanos.

¿Cómo atreverse a desembolsar 16,000 dólares (más de 240,000 pesos) para volar en primera clase de la Gran Manzana a Abu Dhabi cuando hay personas que nunca aspirarán a subirse a un avión?

¿Por qué yates de súper lujo y aviones privados al tiempo que hay migrantes que recorren kilómetros y kilómetros hacinados arriesgando su pellejo para buscar un mejor futuro?

¿Por qué pagar 40,000 pesos por una botella de vino cuando apenas alcanza para frijoles, atole y tortillas?

¿Por qué los niños rollizos, estúpidamente envueltos en ropa de moda y los pequeños de otras latitudes que con trabajos se llevan un mendrugo de pan a la boca?

¿Por qué algunos ahorran un año entero para subirse a un autobús y ver por primera vez el mar y otros se escapan a su segunda o tercera casa para esquiar en nieve?

Echen ojo a la avenida Masaryk de la ciudad de México, ¡me parece aberrante que se haya gastado un lanal en hermosear una calle que de por sí atestiguaba enormes diferencias: los de adentro, a quienes les sirven y comen sentados, los de afuera (los de abajo) venden chicles, papas, chocolates y paletas!

¡Ah!, porque en este país desigual les da por soñar que se está a la altura de los Campos Elíseos en París, de la Quinta en Nueva York, de la Gran Vía en Madríd o de la Andrassy en Hungría…

¡Tenemos el Paseo de la Reforma, pero hacían falta ostentación y marcas a las que sólo acceden quienes pueden darse el lujo de comprar nombres, fama, ilusiones y en última instancia letritas de diseñadores y modistos como Carolina Herrera, Louis Vuitton, Salvatore Ferragamo, Hermès, Gucci, Christian Dior, Emporio Armani y Versace.

Espuma, la nada, pompas de jabón, lo ridículo, niebla, lo efímero, irreal. Insane!!! ¿Mascotas «fashionistas»? ¿Qué rayos es esa vacilada? ¿Redes sociales y seguidores de los animales de los famosos? ¿Un perro que se convierte en editor de la revista Love?, ¿una perra terrier más famosa que la 100% natural Donatella Versace?, ¿la gata de Lagerfeld con dos niñeras y más de 46 mil seguidores en Twitter?

100-natural

Dioses del Olimpo, ¡qué gran barrabasada publicó el periódico Reforma! ¿Respeto a quienes se solazan en la frivolidad cotidiana? Confieso humildemente que no.

¿Cuándo me caerá el veinte de que la justicia es teoría y de que ésta es la práctica con la que convivimos cada vez que amanecemos?

Basta, hasta la próxima.

Aquí estamos tú y yo

Conservo esta imagen recurrente de cuando solía nadar en una de las albercas descubiertas del club: por más que amara —amo— la sensación de mi piel al contacto con el agua, durante el ir y venir nunca me abandonaba el futuro, lo que haría después de llegar a la meta de kilómetro o kilómetro y medio.

Delimitada por mi carril, me preguntaba el porqué de no poder vivir ese momento, mi presente, un tiempo en el que en realidad sólo había burbujas, brazadas, respiraciones, pataleo y vueltas de campana. También cercano a ese anhelo de presente eran los árboles, el viento, el muro de piedra, una que otra persona y el chapoteadero, los bultos que alcanzaba a ver, dados mis ojos y la velocidad.

Simplemente no estaba ahí, mi tiempo era otro tiempo, mi momento era de cristal, mis sentidos pasaban al absurdo plano de lo que no había sucedido.

Señores, respeto pero no creo en los libros de autoayuda, una lectura jamás sustituirá el arduo trabajo personal por saber quiénes somos, por descubrir la piel que nos envuelve, pero el título de este best seller me llegó en dos idiomas: El poder del ahora o The Power of Now, del maestro espiritual Eckhart Tolle.

Hoy les comparto un párrafo que debo esforzarme en recordar para abrazar mi presente. ¡Nada de ser una “iluminada”, sólo intento que mi tiempo no se escape sin que me dé cuenta!

«Toda la negatividad es causada por una acumulación de tiempo psicológico y por la negación del presente. La incomodidad, la ansiedad, el estrés, la preocupación —todas las formas del miedo— son causadas por exceso de futuro y demasiado poca presencia. La culpa, las lamentaciones, el resentimiento, las quejas, la tristeza, la amargura y todas las formas de falta de perdón son causadas por exceso de pasado y falta de presencia».

Viene a mi mente Moments of Being, de Virginia Woolf.

Hasta la próxima.