El secreto está en la mirada

Tengo una tía, prima hermana de mi madre, a quien observo con ojos de aprendiz.

El sentido del humor me ha dado una excelente razón para luchar, aunque mi inclinación natural se contonea por derroteros grisáceos. Todos estos años he querido aprender a salir de una espiral que suele aterrizar en agujeros negros.

Ella, en cambio, tiende a ver la vida con una lente azulada que refleja cielos despejados y luminosos. Dice que no es para tanto, pero su sobrina está segura de que esa viajera incansable, ávida de paisajes, colores y aventuras, guarda imágenes de los lugares más recónditos.

Toca el turno a Chile y sus fiordos. Antes de que las Perritas conquistáramos el Mediterráneo y deambuláramos por algunas islas turcas y griegas, se me cocían las habas por conocer los glaciares.

Amalia
Glaciar Amalia

http://es.wikipedia.org/wiki/Glaciar_Amalia

Hoy, mi único recurso para verlos es la imaginación:

Envuelve un tapiz blanco, picos de hielo acostumbrados al mar, frío, un viento que se cuela por los orificios nasales y que pone chapas en cuantiosas mejillas atónitas, paso estrecho por el que se desliza una embarcación, pura belleza o belleza pura, da lo mismo que el adjetivo preceda o le lleve ventaja al sustantivo; pingüinos, especie mágica ataviada con elegancia y capaz de cortejar a una sola pareja.

Glaciar

En fin, que para allá va esta mujer, vital, asombrada por su entorno, curiosa, quien sigilosamente observa y descubre, se prende del artefacto, hace clic y nace un cuadro…

CactusEn eso se parecen ella y mi señor padre:

—¿Ya viste el color de esa buganvilia?

—Ajá.

—¿Y las jacarandas que ya se abren paso?

—…

—¡Qué sensacional letrero! Cuánta urgencia, ¿no?

Situación reveladora
Situación reveladora

—Pá, estoy manejando.

Hasta pronto.

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